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Seis viñetas de El Roto que pueden utilizarse en el aula para comenzar una reflexión crítica sobre estereotipos interesados acerca de la ciudadanía y de la democracia: abrir.

Lee atentamente el siguiente texto. Las expresiones señaladas remiten a la explicación de su significado:

“― ¿Y a qué -preguntó- debemos atender después de ello?

― ¿A qué va a ser -respondí- sino a lo que se sigue? Puesto que son filósofos aquellos que pueden alcanzar lo que siempre se mantiene igual a sí mismo y no lo son los que andan errando por multitud de cosas diferentes, ¿cuáles de ellos conviene que sean jefes en la ciudad?

― ¿Qué deberíamos sentar -preguntó- para acertar en ello?

― Que hay que poner de guardianes -dije yo- a aquellos que se muestren capaces de guardar las leyes y usos de las ciudades.

― Bien -dijo.

― ¿Y no es cuestión clara -proseguí- la de si conviene que el que ha de guardar algo sea ciego o tenga buena vista?

― ¿Cómo no ha de ser clara -replicó.

― ¿Y se muestran en algo diferentes de los ciegos los que de hecho están privados del conocimiento de todo ser y no tienen en su alma ningún modelo claro ni pueden, como los pintores, volviendo su mirada a lo puramente verdadero y tornando constantemente a ello y contemplándolo con la mayor agudeza, poner allí, cuando haya que ponerlas, las normas de lo hermoso, lo justo y lo bueno, y conservarlas con su vigilancia una vez establecidas?

― No, ¡por Zeus! -contestó-. No difieren en mucho.”

Platón. La República. Libro VI. Centro de estudios constitucionales, pp. 172-173.

CUESTIONES

  1. Expón las ideas principales del texto y su estructura argumentativa.
  2. Explica la doctrina política del autor y desarrolla de manera sistemática las principales líneas de su pensamiento.
  3. Relaciona el pensamiento de Platón con el marco histórico, sociocultural y filosófico de la época. Utiliza para desarrollar esta cuestión una página web donde se describa significativamente dicho marco e indica el hipervínculo en tu respuesta. 
  4. Explica el pensamiento político desarrollado por un autor de la filosofía medieval.

Lee atentamente el siguiente texto. Las expresiones señaladas remiten a la explicación de su significado:

“Pero es menester decir no sólo que la virtud es un hábito, sino además de qué clase es. Hay que decir pues que toda virtud perfecciona la condición de aquello de lo cual es virtud y hace que ejecute bien su operación; por ejemplo, la excelencia del ojo hace bueno al ojo y su función (pues vemos bien por la excelencia del ojo); asimismo la excelencia del caballo hace bueno al caballo y lo capacita para correr, para llevar al jinete y afrontar a los enemigos. Si esto es así en todos los casos, la virtud del hombre será también el hábito por el cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su función propia. Cómo es esto así en parte lo hemos dicho ya, pero se aclarará aún más si consideramos cuál es la naturaleza de la virtud. En todo lo continuo y divisible es posible tomar más o menos o una cantidad igual y esto o desde el punto de vista de la cosa misma o relativamente a nosotros; y lo igual es un término medio entre el exceso y el defecto. Llamo término medio de la cosa al que dista lo mismo de ambos extremos, y éste es uno y el mismo para todos; y relativamente a nosotros, al que ni es demasiado ni demasiado poco, y éste no es ni uno ni el mismo para todos.”

Aristóteles. Ética a Nicómaco. Libro II, § 6. Centro de estudios constitucionales, pp. 24-25.

CUESTIONES

  1. Expón las ideas principales del texto y su estructura argumentativa.
  2. Explica la ética de Aristóteles y desarrolla de manera sistemática las principales líneas de su pensamiento.
  3. Relaciona el pensamiento de Aristóteles con el marco histórico, sociocultural y filosófico de la época. Utiliza para desarrollar esta cuestión una página web donde se describa significativamente dicho marco e indica el hipervínculo en tu respuesta.
  4. Explica el planteamiento acerca de la ética desarrollado por un autor de la filosofía moderna.

Lee atentamente el siguiente texto. Los términos señalados remiten a la explicación de su significado:

“Recapitulemos los razonamientos de esta sección: toda idea es copia de alguna impresión o sentimiento precedente, y donde no podemos encontrar impresión alguna, podemos estar seguros de que no hay idea. En todos los casos aislados de actividad de cuerpos o mentes no hay nada que produzca impresión alguna ni que, por consiguiente, pueda sugerir idea alguna de poder o conexión necesaria. Pero cuando aparecen muchos casos uniformes y el mismo objeto es siempre seguido por el mismo suceso, entonces empezamos a albergar la noción de causa y conexión. Entonces sentimos un nuevo sentimiento o impresión, a saber, una conexión habitual en el pensamiento o en la imaginación entre un objeto y su acompañante usual. Y este sentimiento es el original de la idea que buscamos.”

David Hume. Investigación sobre el conocimiento humano. Sección 7. Alianza editorial, pp. 102-103.

CUESTIONES:

  1. Expón las ideas principales del texto y su estructura argumentativa.
  2. Explica la crítica de Hume a la noción de causalidad como conexión necesaria y desarrolla de manera sistemática las principales líneas de su pensamiento.
  3. Relaciona el pensamiento de Hume con el marco histórico, sociocultural y filosófico de la época. Utiliza para desarrollar esta cuestión una página web donde se describa significativamente dicho marco e indica el hipervínculo en tu respuesta.
  4. Explica el planteamiento sobre la causalidad desarrollado por otro autor de la filosofía moderna.

La actividad y el texto de La Böetie se destinan a Educación para la ciudadanía y los derechos humanos de 2º ESO y pueden situarse en el bloque 4. Las sociedades democráticas del siglo XXI.

TEXTO Y ACTIVIDAD

Tras una primera lectura, localiza los términos que no entiendas y busca su significado en un diccionario. Vuelve a leer el texto cuando lo hayas hecho.

“[...] todos los pueblos se engolosinan rápidamente con la servidumbre, a la menor carantoña que se les hace; y es maravilloso que se dejen conducir en adelante con tal que se les halague. Los teatros, los juegos, las farsas, los espectáculos, los gladiadores, los animales exóticos, las medallas, los cuadros y otras drogas semejantes eran para los pueblos antiguos los encantos de la servidumbre, el precio de su libertad y los instrumentos de la tiranía. Estos procedimientos, estas prácticas, estos engaños tenían los antiguos tiranos para adormecer a sus antiguos súbditos bajo el yugo. Así, los pueblos, entontecidos, encontrando bellos estos pasatiempos, distraídos por un vano placer que les pasaba ante los ojos, se acostumbraban a servir tan inocentemente ―pero con mucho peores consecuencias― como los niños pequeños cuando, por ver las brillantes imágenes de los libros ilustrados, aprenden a leer.” (Etienne de La Boëtie. Discurso de la servidumbre voluntaria o el Contra uno. Tecnos,  pp. 35-36).

CUESTIONES:

  • Sitúa al autor en su época.
  • La obra de la que procede el texto se entiende a menudo como una crítica contra la forma de gobierno denominada absolutismo. ¿Cuáles son las principales características de este sistema político?
  • Proporciona algún ejemplo consultando tus libros de Historia.
  • El uso de la fuerza es un modo de mantener una situación de predominio. Sin embargo, el texto menciona varios instrumentos que utiliza el tirano para  asegurarse su dominio sobre los súbditos. ¿Cuáles son?
  • ¿Cuál es el efecto que tiene sobre los súbditos el empleo de dichos instrumentos? ¿Qué crees que olvidan con ello los súbditos?
  • Las luchas de gladiadores pertenecen ciertamente al pasado, al mundo de los antiguos como recoge el texto. Sabrás de ellas a través de libros, comics o alguna película de romanos que hayas visto. Pero, ¿se te ocurre algún instrumento que pudiera favorecer en la actualidad el mismo efecto que has señalado anteriormente? Justifica tu respuesta.

La actividad y el texto de Ortega se dirigen a Educación ético-cívica de 4º ESO.  Pueden emplearse en la caracterización inicial que suele hacerse de la materia (qué es la ética, la moralidad como faceta específicamente humana, etc.).

TEXTO Y ACTIVIDAD

Históricamente se han formulado diferentes maneras de entender el hecho moral. Una de ellas, asociada al autor cuyo texto se proporciona más abajo, es interpretar la moralidad como una capacidad para enfrentar la vida sin «desmoralización»:

“Me irrita este vocablo, «moral». Me irrita porque en su uso y abuso tradicionales se entiende por moral no sé bien qué añadido de ornamento puesto a la vida y ser de un hombre o de un pueblo. Por eso yo prefiero que el lector lo entienda por lo que significa, no en la contraposición moral-inmoral, sino en el sentido que adquiere cuando de alguien se dice que está desmoralizado. Entonces se advierte que la moral no es una perfomance suplementaria y lujosa que el hombre añade a su ser para obtener un premio, sino que es el ser mismo del hombre cuando está en su propio quicio y vital eficiencia. Un hombre desmoralizado es simplemente un hombre que no está en posesión de sí mismo, que está fuera de su radical autenticidad y por ello no vive su vida y por ello no crea ni fecunda ni hinche su destino.” (J. Ortega y Gasset. Por qué he escrito «El hombre a la defensiva» en Obras completas, IV. Santillana Ediciones/Fundación José Ortega y Gasset, p. 304).

CUESTIONES:

  • ¿Por qué molesta al autor el término «moral»?
  • ¿Qué quiere decir «estar alto de moral»?
  • ¿Encuentras paralelismos entre las expresiones  «estar en forma» y «estar alto de moral»?
  • ¿Cómo entiende el autor al «hombre desmoralizado»? ¿Cómo afronta éste su vida?
  • ¿Para qué entonces «ser moral» según el autor? 
  • ¿Tendría que ver esta caracterización de la moralidad con la construcción del carácter individual? ¿Y con la consecución de una vida plena? Justifica tus respuestas.

La actividad y el texto de Sartre están destinados a Educación ético-cívica de 4º ESO.  Podrían utilizarse en cualquiera de los tres primeros bloques de la materia. El más obvio es el bloque 3. Teorías éticas, en el contenido relativo a Heteronomía y autonomía. Valores y normas morales.

TEXTO Y ACTIVIDAD

La adopción de los valores morales o éticos como criterios morales en los que basar nuestros juicios y actuaciones morales no está ‘automatizada’ y en numerosas ocasiones no es fácil. Este aspecto se pone claramente de manifiesto en la posible aparición de conflictos morales vividos a nivel personal. El texto que viene a continuación sirve de ejemplo de este asunto. Tras su lectura responde a las cuestiones:

“[...] citaré el caso de uno de mis alumnos que me vino a ver en las siguientes circunstancias: su padre se había peleado con la madre y tendía al colaboracionismo; su hermano mayor había sido muerto en la ofensiva alemana de 1940, y este joven, con sentimientos un poco primitivos pero generosos, quería vengarlo. Su madre vivía sola con él, muy afligida por la semitraición del padre y por la muerte del hijo mayor, y su único consuelo era él. Este joven tenía, en ese momento, la elección de partir para Inglaterra y entrar en las Fuerzas francesas libres –es decir, abandonar a su madre- o bien de permanecer al lado de su madre, y ayudarla a vivir. Se daba cuenta perfectamente de que esta mujer sólo vivía para él y que su desaparición –y tal vez su muerte- la hundiría en la desesperación. También se daba cuenta de que en el fondo, concretamente, cada acto que llevaba a cabo con respecto a su madre tenía otro correspondiente en el sentido de que la ayudaba a vivir, mientras que cada acto que llevaba a cabo para partir y combatir era un acto ambiguo que podía perderse en la arena, sin servir para nada : por ejemplo, al partir para Inglaterra, podía permanecer indefinidamente, al pasar por España, en un campo español; podía llegar a Inglaterra o a Argelia y ser puesto en un escritorio para redactar documentos.” (Jean-Paul Sartre. El existencialismo es un humanismo. Edhasa, pp. 27-28).

CUESTIONES:

  • El caso descrito supone un conflicto moral que se plantea, al menos, en tres niveles: entre distintos intereses personales del alumno, entre diferentes valores morales y entre varias normas morales relacionadas con la situación. Especifica claramente este conflicto en los dos primeros niveles: a) Intereses personales en conflicto y b) Valores morales en conflicto.
  • ¿Cómo podrían formularse las normas morales también en conflicto?
  • Justifica la decisión que tú adoptarías.
  • Inventa una situación que recoja también un conflicto moral vivido a nivel personal.

La trama de la tragedia de Shakespeare Troilo y Cressida se enmarca en la guerra de Troya que mantienen griegos y troyanos. La causa inmediata de este conflicto ha sido el rapto de la griega Elena, esposa de Menelao, por el troyano Paris. Las tropas griegas dirigidas por su máximo jefe Agammenón, hermano de Menelao, sitian Troya cuyas murallas no ceden tras siete años de asedio. La escena II del segundo acto recoge una conversación en palacio entre Príamo, rey de Troya, y sus hijos Héctor, Troilo, Paris y Heleno sobre la conveniencia de continuar con la custodia de Helena. Desde fuera de palacio, Casandra, profetisa, perturbada e hija también de Príamo, clama a gritos y fuera de sí que Helena parta (Nuestro hermano Paris es la antorcha que nos quema a todos. ¡Llorad, troyanos, llorad! ¡Elena y la desgracia no son más que una cosa! ¡Llorad, llorad! Que Elena parta; si no, Troya arderá.”). Sin embargo, Troilo y Paris acaban convenciendo a Héctor, que al principio se opone, de continuar con la custodia de Elena aunque ello suponga la prolongación de la guerra y de las pérdidas que trae consigo.

En un momento de esta conversación se plantea un tema característico de la ética: el tema de los valores y, en relación con él, las distinciones bien-valor y medios-fines, así como las posiciones del subjetivismo y del objetivismo axiológicos (la traducción y transcripción de los nombres proceden de la edición en Aguilar de las Obras completas de Shakespeare, II, pp. 578-581):

“PRÍAMO.― Después de tanto gasto de horas, de existencias y de discursos, he aquí una vez más lo que Néstor me hace decir de parte de los griegos: “Entregad a Elena, y todos los daños que hemos sufrido en honor, pérdida de tiempo, fatigas, gastos, heridas, amigos y, en fin, todo lo que el glotón de voraz estómago de esta guerra nos ha devorado de más precioso, será dado al olvido.” ¿Qué me decís, Héctor?

HÉCTOR.― […] Que parta Elena. Desde que se sacó la primera espada de esta contienda, entre los millares de guerreros que han sido diezmados, cada uno de éstos nos era tan querido como Elena…; quiero decir, de los de nuestro campo: puesto que hemos perdido tantas veces la décima de los nuestros por guardar una persona que no nos pertenece, y que, suponiendo que nos pertenezca, no vale diez que entre nosotros, ni nos es de ninguna utilidad, ¿por qué razón seria hemos de rehusar entregarla?

TROILO.― ¡Quita, quita, hermano mío! ¿Pesáis el honor y la dignidad de un rey tan grande como nuestro temido padre en la balanza de los intereses vulgares? ¿Queréis contar con tantos las dimensiones sin par de su poder inmenso y tomar la medida de una talla tan enorme con toesas y pulgadas tan pequeñas como los temores y razones? ¡Quita, pues, en nombre de Dios!

HELENO.― No es extraño que os pronunciéis tan ásperamente contra las razones, estando en absoluto desnudo de ellas. ¿Se precisará que nuestro padre dirija el timón de estos grandes asuntos, sin el auxilio de razones, porque el discurso en que le aconsejáis no contenga ninguna?

TROILO.― […] Si hablamos de razón, cerremos nuestras puertas y durmamos. El valor y el honor tendrían corazones de liebres si nutriesen sus pensamientos con ese cebo de la razón: la razón y la prudencia producen hígados blancos y abaten la valentía.

HÉCTOR.― Hermano, no vale lo que nos cuesta guardarla.

TROILO.― ¿Qué objeto tiene otro valor que el que se le da?

HÉCTOR.― Pero la valía de un objeto no depende de una apreciación individual; su mérito y su importancia provienen tanto de su precio intrínseco como de la estimación del tasador; hacer el culto más grande que el dios, es loca idolatría; y la pasión delira cuando atribuye cualidades de que es fanática a un objeto que no tiene ni sombra de ese mérito apreciado.

TROILO.― Tomo hoy una mujer, y mi elección está dirigida por mi inclinación: mi inclinación ha sido inflamada por mis ojos y mis oídos, pilotos habituales entre las peligrosas orillas que separan la pasión del juicio. ¿Cómo podría rechazar la mujer que escogiera, aun cuando mi mismo juicio desaprobara su elección? No hay medio de prescindir de esa elección y de quedar al propio tiempo firme en el honor. No devolvemos sus telas al comerciante cuando las hemos ensuciado; no echamos tampoco en un cesto de desperdicios las viandas que quedan de una comida, bajo pretexto de que estamos hartos. […] Si creéis que la expedición de París fue acertada ―y estáis a ello obligados, pues todos gritasteis: “¡Parte, parte!”―; si confesáis que reportó a la patria una noble presa ―y estáis obligados a ello, pues todos aplaudisteis y gritasteis entonces: “¡Inestimable!”―, ¿por qué, pues, condenáis hoy el resultado de vuestra propia sabiduría, y haciendo lo que no hizo jamás la opulencia, despreciáis lo que estimáis un bien más rico que la mar y la tierra? […]

[Tras los gritos de Casandra desde fuera de palacio, que profetizan la caída de Troya, y después de varias intervenciones de Troilo, Príamo y Paris, Héctor asiente a continuar con la custodia de Elena]

HÉCTOR.― Paris y Troilo, habéis hablado lo suficiente, habéis razonado sobre el asunto y la causa en discusión… muy superficialmente y poco más o menos como las gentes que Aristóteles juzgaba incapaces de comprender la filosofía moral. Las razones que alegáis son más propias para conducir las pasiones ardientes de una sangre en delirio, que para llevar a una libre y firme elección entre la verdad y la mentira; pues el placer y la venganza tienen oídos más sordos que los áspides a la voz de toda decisión leal. […] Persistir en cometer el mal, no disminuye el mal, sino que sirve para hacerlo mucho más grave. Tal es la opinión de Héctor sobre la verdad de esta cuestión en sí misma. No obstante, mis espirituales hermanos, me inclino con vosotros hacia la resolución de continuar guardando a Elena, puesto que es una causa que interesa mucho a los honores de todos nosotros en general y al de cada uno en particular.

TROILO.― ¡Pardiez! Ahora habéis tocado el punto esencial de nuestra situación. Si nuestra gloria no estuviese más interesada en este asunto que la satisfacción de nuestros rencores, no desearía yo que se gastase en su defensa una gota más de sangre troyana. Pero, noble Héctor, es un prurito de honor y de fama, un acicate para los actos valientes y magnánimos, un estímulo de valor que al presente puede permitirnos batir a nuestros enemigos, y en el porvenir será la fuente de un renombre que podrá inmortalizarnos; pues supongo que el bravo Héctor no querría, por el beneficio del mundo entero, perder una ventaja tan rica como la de las promesas de gloria que brillan semejantes a una sonrisa en la frente de esta lucha.

HÉCTOR.― Me adhiero a vuestra opinión, vástago valiente del gran Príamo. […]“

PREGUNTAS:

  • ¿Por qué Troilo defiende continuar con la custodia de Elena?
  • ¿Entiende Troilo que Elena constituye un fin o un medio? ¿Considera Troilo a Elena como un bien? ¿Cuál sería para él su valor?
  • Aclara las nociones de bien y valor.
  • Reúne los bienes y valores que se mencionan en el texto.
  • En un momento del diálogo, Troilo sostiene una posición marcadamente subjetivista en la consideración de los valores. Señala dicho momento e inventa otra declaración con la que también podría haber expresado la misma posición.
  • ¿Cuál es el razonamiento que inicialmente opone Héctor a dicha posición de Troilo? ¿De qué metáforas se sirve Héctor para ilustrar su postura?
  • Aclara las posiciones del subjetivismo y del objetivismo axiológicos.
  • Piensa en el significado de las siguientes frases y decide la postura objetivista o subjetivista de sus defensores: ‘Lo bueno y lo verdadero son idénticos para todas las personas’, ‘Sobre gustos no hay nada escrito’, ‘La verdad es anterior al ser humano que la busca’, ‘Todo depende de cómo se mire’, ‘Las cosas son como me parecen’.

Caricatura de Ambrose Bierce

Numerosas entradas de El diccionario del diablo de Ambrose Bierce pueden ser utilizadas en el aula. Su brevedad y su mordacidad, el ingenio de muchas de ellas, su carácter chocante, antiacadémico y, a menudo, políticamente incorrecto favorecen que estas “definiciones” puedan servir para introducir un tema, presentar una idea o dar pie a un comentario de textos o a una reflexión con los alumnos. Algunas de  estas entradas se muestran a continuación. La traducción procede de la edición en la editorial Valdemar y no se indica la paginación porque la obra está ordenada alfabéticamente:

ABORÍGENES, s. Seres insignificantes que obstruyen el suelo de un territorio recientemente descubierto. Pronto dejan de obstruir: fertilizan. 

ABSURDO, adj. Declaración o creencia manifiestamente incompatible con nuestras opiniones.  

ASTROLOGÍA, s. La ciencia de hacer que los imbéciles vean las estrellas. Algunas personas sienten gran respeto por la astrología, a la que consideran precursora de la astronomía. De manera similar, el grito nocturno del gato macho, podría reclamar justicieramente ser considerado con reverencia como precursor del botellazo que recibe en la cabeza.  

BATALLA, s. Método para desatar con los dientes un nudo político que no fue posible desatar con la lengua.  

BODA, s. Ceremonia en la que dos personas prometen volverse una, una propone volverse nada, y nada promete volverse tolerable.  

CÍNICO, adj. U.t.c.s. Canalla cuya visión defectuosa le hace ver las cosas como son, no como deberían ser. De ahí surgió la costumbre que reinó entre los escitas de arrancar los ojos a los cínicos para mejorarles la visión.  

CORPORACIÓN, s. Una estratagema ingeniosa para obtener ganancias individuales sin arriesgar responsabilidad individual.  

CHUSMA, s. Se llama así, en una república, a la gente que ejerce una autoridad suprema mitigada por elecciones fraudulentas. La chusma es como el sagrado Sinurgo de la fábula árabe: omnipotente, con la condición de que no actúe.  

DOGMÁTICO, adj. Aquel cuya doctrina tiene el defecto de rivalizar con la nuestra.  

FE, s. Creer sin pruebas lo que nos cuenta alguien que habla sin conocimiento sobre cosas incomparables.  

FILOSOFÍA, s. Ruta con muchos atajos, que lleva de ninguna parte a nada.  

GOBIERNO, s. Cronos moderno que devora a sus propios hijos. El clero tiene a su cargo la tarea de prepararle los bocados.  

INHUMANIDAD, s. Una de las virtudes características y señeras de la humanidad.  

INMORAL, adj. Ineficaz. En todos los aspectos de la vida, lo que los hombres encuentran ineficaz pasa a ser considerado malo, perverso, inmoral. Si la idea del mal y del bien tuviera algún otro fundamento que no sea éste de la eficacia; si se originaron de cualquier otra manera; si las acciones poseyeran por sí mismas un carácter moral aislado y no dependiente de sus consecuencias… entonces la filosofía entera sería una mentira, y la razón un desorden de la mente.  

JUSTICIA, s. Mercancía más o menos adulterada que el Estado vende al ciudadano como premio a su obediencia, impuestos y servicios personales.  

LÓGICA, s. Arte de pensar y razonar en concordancia estricta con las limitaciones e incapacidades de la incomprensión humana. [...]  

MALTHUSIASMO, s. Aceptación animal de las doctrinas de Malthus.  

MENTE, s. Forma misteriosa de la materia que es segregada por el cerebro. Su actividad principal consiste en esforzarse para determinar su propia naturaleza; la futilidad de este intento obedece al hecho de que la mente sólo cuenta consigo misma para entendérselas consigo misma.  

MITOLOGÍA, s. Conjunto de creencias de los pueblos primitivos, concerniente a sus orígenes, historia antigua, héroes, divinidades, etc., y que difiere de las descripciones verdaderas, inventadas con posterioridad.  

PAGANO, adj. U.t.c.s. Ser ignorante que prefiere las deidades de la región y los ritos religiosos indígenas.  

PESIMISMO, s. Filosofía que se impone ante el predominio descorazonador de los optimistas con sus esperanzas de espantapájaros y sus insoportables sonrisas.  

POLÍTICA, s. Lucha de intereses enmascarada como enfrentamiento de principios. Conducción de los asuntos públicos en busca de ventajas personales.  

PREJUICIO, s. Una opinión que vaga sin sostén visible.  

PRINCIPIOS, s. Algo que muchas personas confunden con el interés.  

PÚLPITO, s. Caja elevada en la que se introduce el predicador por miedo a que, si no lo hace, la congregación no perciba su superioridad sobre ella.  

RACIONAL, adj. Ser que fue privado de todas las ilusiones, salvo las que surgen de la observación, la experiencia y la observación.  

RAZONAR, v. intr. Pesar probabilidades en la balanza del deseo.  

RELIGIÓN, s. Hija de la Esperanza y el Miedo, que le explica a la Ignorancia el misterio de lo Incognoscible. [...]  

VERDAD, s. Ingenioso compuesto que combina lo deseable con lo aparente.  

El descubrimiento de la verdad constituye el único propósito de la filosofía; la filosofía es, a su vez, la ocupación más antigua de la mente humana, y tiene todas las perspectivas de seguir existiendo, cada vez más activa, hasta el fin de los tiempos. 

Alicia a través del espejo de Lewis Carroll incluye gran cantidad de pasajes que permiten ilustrar cuestiones relativas al estudio del lenguaje, por ejemplo, las funciones que suelen atribuírsele (de acuerdo con el lingüista Roman Jakobson, representativa o referencial, expresiva o emotiva, apelativa o conativa, fática, metalingüística y poética). Los textos seleccionados (procedentes de la edición en Alianza Editorial) permiten explotar este dato. Una actividad basada en ellos al explicar el tema en Filosofía y Ciudadanía de 1º de Bachillerato (unidad dedicada al conocimiento y a la relación lingüística y simbólica con el mundo dentro del bloque 3) o en Psicología de 2º de Bachillerato (tema sobre la comunicación y el lenguaje dentro también del bloque 3), podría consistir en localizar las referencias al lenguaje que se encuentran en los textos y asociar cada una de ellas a la correspondiente función lingüística.

TEXTO 1 (pp. 70-71): “Ciertamente que se trataba de un mosquito bien grande. ― Tendrá el tamaño de una gallina ―pensó Alicia.

De todas formas, no se iba a poner nerviosa ahora, después de que había estado charlando con él durante tanto rato como si nada.

―¿… entonces, a ti no te gustan todos los insectos? ―continuó su pregunta el mosquito, como si no hubiera pasado nada.

―Me gustan cuando pueden hablar ―respondió Alicia―. En el lugar de donde yo vengo no hay ninguno que hable.

―¿Cuáles son los insectos que te encantan ―le preguntó el mosquito― en el país de donde vienes?

―A mí no me encanta ningún insecto ―explicó Alicia―, porque me dan algo de miedo… al menos los grandes. Pero, en cambio, puedo decirte los nombres de algunos.

―Por supuesto que responderán por sus nombres ―observó descuidadamente el mosquito.

―Nunca me lo ha parecido.

―Entonces, ¿de qué sirve que tengan nombres, si no responden cuando los llaman?

―A ellos no les sirve de nada ―explicó Alicia―, pero sí les sirve a las personas que les dan los nombres, supongo. Si no ¿por qué tienen nombres las cosas?

―¡Vaya uno a saber! ―replicó el mosquito―. Es más, te diré que en ese bosque, allá abajo, las cosas no tienen nombre. […]“

 

 TEXTO 2 (pp. 73-74): “Con esto, Alicia se quedó callada durante un minuto o dos, considerándolo todo. Mientras tanto, el mosquito se entretenía zumbando y dando vueltas y más vueltas alrededor de su cabeza. Por fin, volvió a posarse y observó: 

―¿Supongo que no te querrías quedar sin nombre?

―De ninguna manera –se apresuró a contestar Alicia, no sin cierta ansiedad.

―Y sin embargo, ¿quién sabe? ―continuó diciendo el mosquito, así como quien no le da importancia a la cosa―. ¡Imagínate lo conveniente que te sería volver a casa sin nombre! Entonces si, por ejemplo, tu niñera te quisiese llamar para que estudiaras la lección, no podría decir más que «¡Ven aquí…!», y allí se quedaría cortada, porque no tendría ningún nombre con que llamarte, y entonces, claro está, no tendrías que hacerle ningún caso.

―¡Estoy segura de que eso no daría ningún resultado! ―respondió Alicia―. ¡Mi niñera nunca me perdonaría una lección sólo por eso! Si no pudiese acordarse de mi nombre me llamaría «señorita», como hacen los sirvientes.”

 

 TEXTO 3 (pp. 74-75): “Muy pronto llegó a un campo abierto con un bosque al fondo: parecía mucho más oscuro y espeso que el anterior y Alicia se sintió algo atemorizada de adentrarse en él. Pero, después de pensarlo, se sobrepuso y decidió continuar adelante: –Porque desde luego no voy a volverme atrás ―decidió mentalmente […].

―Este debe ser el bosque ―se dijo, preocupada― en el que las cosas carecen de nombre. Me pregunto, ¿qué le sucederá al mío cuando entre en él? No me gustaría perderlo en absoluto… porque en ese caso tendrían que darme otro y estoy segura de que sería uno feísimo. Pero si así fuera ¡lo divertido será buscar a la criatura a la que la hayan dado el mío! Seria igual que en esos anuncios de los periódicos que pone la gente que pierde a sus perros… «responde por el nombre de ‘Chispa’; lleva un collar de bronce…» ¡Qué gracioso sería llamar a todo lo que viera «Alicia» hasta que algo o alguien respondiera! Sólo que si supieran lo que es bueno se guardarían mucho de hacerlo.

Estaba argumentando de esta manera cuando llegó al lindero del bosque: tenía un aspecto muy fresco y sombreado.

―Bueno, al menos vale la pena ―dijo mientras se adentraba bajo los árboles―, después de haber pasado tanto calor, entrar aquí en este… en este… ¿en este qué? ―repetía bastante sorprendida de no poder acordarse de cómo se llamaba aquello―. Quiero decir, entrar en el … en el… bueno… vamos, ¡aquí dentro! ―afirmó al fin, apoyándose con una mano sobre el tronco de un árbol―. ¿Cómo se llamará todo esto? Estoy empezando a pensar que no tenga ningún nombre… ¡Como que no se llama de ninguna manera! […]“

 

 TEXTO 4 (pp. 114-116): “―Es una corbata, niña; y bien bonita que es, como tu bien has dicho. Es un regalo del Rey y de la Reina. ¿Qué te parece eso?

―¿De veras? ―dijo Alicia encantada de ver que había escogido después de todo un buen tema.

―Me la dieron ―continuó diciendo Zanco Panco con mucha prosopopeya, cruzando un pierna sobre la otra y luego ambas manos por encima de una rodilla― me la dieron… como regalo de incumpleaños.

―¿Perdón? ―le preguntó Alicia con un aire muy intrigado.

―No estoy ofendido –le aseguró Zanco Panco.

―Quiero decir que, ¿qué es un regalo de incumpleaños?

―Pues un regalo que se hace en un día que no es de cumpleaños, naturalmente.

Alicia se quedó considerando la idea un poco, pero al fin dijo: –Prefiero los regalos de cumpleaños.

―¡No sabes lo que estás diciendo! –gritó Zanco Panco―. ―A ver: ¿cuántos días tiene el año?

―Trescientos sesenta y cinco –respondió Alicia.

―¿Y cuántos días de cumpleaños tienes tú?

―Uno.

―Bueno, pues si le restas uno a esos trescientos sesenta y cinco días, ¿cuántos te quedan?

―Trescientos sesenta y cuatro, naturalmente.

Zanco Panco no parecía estar muy convencido de este cálculo. ―Me gustaría ver eso por escrito ―dijo.

Alicia no pudo menos de sonreír mientras sacaba su cuaderno de notas y escribía en él la operación aritmética en cuestión:

365
-1
―――――
364

Zanco Panco tomó el cuaderno y lo consideró con atención. ―Sí, me parece que está bien… ―empezó a decir.

―Pero, ¡si lo está leyendo al revés! ―interrumpió Alicia.

―¡Anda! Pues es verdad, ¿quién lo habría dicho? –admitió Zanco Panco con jovial ligereza mientras Alicia le daba la vuelta al cuaderno. ―Ya decía yo que me parecía que tenía un aspecto algo rarillo. Pero en fin, como estaba diciendo, me parece que está bien hecha la resta… aunque, por supuesto no he tenido tiempo de examinarla debidamente… pero, en todo caso, lo que demuestra es que hay trescientos sesenta y cuatro días para recibir regalos de incumpleaños…

―Desde luego ―asintió Alicia.

―¡Y sólo uno para regalos de cumpleaños! Ya ves. ¡Te has cubierto de gloria!

―No sé qué es lo que quiere decir con eso de la «gloria» ―observó Alicia.

Zanco Panco sonrió despectivamente.

―Pues claro que no…, y no lo sabrás hasta que te lo diga yo. Quiere decir que «ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada».

―Pero «gloria» no significa «un argumento que deja bien aplastado» ―objetó Alicia.

Cuando yo uso una palabra ―insistió Zanco Panco con un tono de voz más bien desdeñoso― quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.

―La cuestión ―insistió Alicia― es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

―La cuestión ―zanjó Humpty Dumpty― es saber quién es el que manda…, eso es todo.

Alicia se quedó demasiado desconcertada con todo esto para decir nada; […]“

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